Con esas ganas de seguir hasta una cerveza helada, de no salir del mar, de escuchar una y otra vez esa bajada.
Así febrero, tan igual y tan perfecto.
Con la ternura de la mirada y el sonrojo avergonzado del atardecer, en definitiva... con la pasión intacta.

Eres como "ese Febrero", te conozco bastante. Excelente relato.
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