En 24 hs lo despedí.
Horas después recibí a Jorge por vez "n".
La despedida fue corta:
solo tres segundos para resumir 40 años.
Un segundo de opresión en el pecho, otro de incomprensión y uno más de sonrisa.
Con Jorge fue a la inversa.
Un recibimiento largo.
36 años recorridos por tres horas.
El pecho henchido de cantar y bailar, la sonrisa más grande que le vi nunca en su cara, y todo el tiempo para entender.
Uno flotaba en el aire en cada pogo del tamboril, y el otro parecía tomar su pluma.
Empiezo por el final
Tinta negra sobre lienzo.
Terminaré en el principio/
Mucho más afuera.
Banderas rojas, banderas negras/
de lienzo blanco en tu corazón.
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