Serpientes y escaleras

 


En la recorrida por el museo, en la exposición de juguetes, me llamó la atención uno.
El origen es el Moksha-Patamu, un antiguo juego hindú que se usaba para la instrucción religiosa, una suerte de viaje moral.

Para algunos sabios, el bien y el mal forman parte de la naturaleza humana, y señalan que solo los actos virtuosos acortan el viaje del alma hacia la luz y la perfección. Por el contrario, las malas conductas y los vicios lo alargan, sosteniendo el sufrimiento en la vida.
Así, el juego refleja en las escaleras la virtud, y en las serpientes la mala conducta. Según el camino que define el dado, se gana al llegar al cielo.

Me pregunto cuántos juegos en los que entramos sin siquiera saber que son un juego nos dan una lección de moral. Y si es así: ¿cuál moral?
Estoy convencida de que el dado define el camino. Ni siquiera uno elige...

Entonces juguemos, sí: limpia y claramente, sin olvidar que en la trepada por la escalera la serpiente muerde los talones.
Porque a veces, siendo lo mejor que podemos ser, perdemos y vamos derecho hacia atrás, alargando sufrimientos; complicando lo simple, retrocediendo casilleros y viendo el fondo.
Y otras veces, cuando nos permitimos caer en los abismos y nos dejamos llevar por lo que también tenemos de oscuro, solo resulta sanador, e instantáneamente, alcanzamos lo más alto.


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