Hojas


Venga otoño, deme un abrazo;
que me pegue el aire fresco,
ese que le devuelve al cuerpo el alma.

Que me sobra incompostura,
complacencia, la cordura.

Venga otoño, deme la mano.
Que el cigarro, ya mi hermano,
me recuerda esa voluta que fundimos,
esa nube que atrapamos,
ese latido de amargura.

Que necesito del frío,
del color amarillento,
de los rojos de los cielos,
de su paso macilento.

Venga otoño, deme un beso.
Que camino rápido, con mi escafandra,
mi armadura.

Con esos cachos de restos de pedazos de partes de trozos de nada…
Hasta llegar a vos, siendo una.

Venga otoño, no se detenga.
Pase y vea.

Comentarios